miércoles, 24 de junio de 2015
viernes, 12 de junio de 2015
Solsticio de Verano.
Pensando ya en los San Juanes, es decir el solsticio de verano, que en tantos lugares se celebra.
En mi tierra , cuando el tomillo y el romero perfuman Valonsadero y junio se viste de soles y se acaba el sopor invernal, en la calles resuenan clamores, que cantan amores de un pueblo que espera su San Juan.
Hay algo mágico en el solsticio, esa luz solar, el cuerpo necesita dormir poco, el amanecer cada antes y si además oyes a los pájaros cantarines y te despiertan sin parar de cantar esas melodías tan agradables , entonces y más con la edad, te das cuenta que está pasando algo, las noches cortas pero la intensidad del sol mayor cada día en cantidad y el día más largo, el cuerpo cantarín y danzarín, entonces te explicas por qué ya los celtíberos rendían culto a esta noche mágica.
Hay pueblos, que la noche la celebran pasando sobre las ascuas descalzos, otros hacen hogueras y otros festejamos las fiestas, en torno al toro, y lo llevamos al monte y allí están unos cuantos meses , disfrutando de esos robles milenarios y el olor de flores y plantas aromáticas, y la paz y tranquilidad del monte , pero cuando llega el solsticio, es como si todo explosionara y entonces llevamos los toros a la ciudad y celebramos nuestras fiestas de San Juan.
Vamos al monte, los traemos y venimos detrás de ellos monte através, y así continua la fiesta todo entorno al toro, corridas de toros, al día siguiente subastamos el toro en las distintas partes, , incluidos cuernos y rabo , y comemos un trocito de toro, para rendirle un homenaje.
Bueno todo esto se entiende mejor disfrutando de las fiestas, pero como ya nos volvemos mayores y cada vez recordamos más nuestra juventud, cuando la alegría te recorría todo el cuerpo y pasabas casi todo el año esperando la llegada de las fiestas, toda esa emoción con los años se va perdiendo, pero cuando se ha disfrutado tanto de estas fiestas maravillosas, siempre cuando llegan estas fechas el corazón late y la memoria también trae recuerdos imborrables de todo aquello que de joven te ha hecho feliz, tus amigos, con los que cantábamos las canciones sanjuaneras, íbamos a la plaza, al monte a al subasta del toro, a la ermita de San Saturio y la merienda, todo con esa ingenuidad de la juventud y pasándolo felizmente.
Mis recuerdos, no son de un patio de Sevilla, como decía mi poeta favorito, sino que son de lo que a él también le inspiró escribir esos versos tan llenos de mi tierra, y que cuando vas paseando por la ribera del Duero, entiendes por qué él también se enamoró de este lugar.
Yo creo que, el poeta pudo enamorarse, seguro, en el solsticio, porque es realmente cuando el letargo invernal, tan largo, deja paso a este bullicio y explosión de belleza, tanto natural como espiritual, que a todos nos inunda, tal como se describe en estos versos, de un hombre enamorado.
Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!
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