viernes, 27 de marzo de 2015
Unos cuantos días sin escribir, hay veces que hay que hacer otras cosas, cantar, cuidar a seres queridos, etc...
Pero el accidente producido el día 24 de marzo, nos ha conmocionado a todos por varias razones.
Como pasajeros que lo somos, como madres que tenemos hijos-as volando por el espacio aéreo, como ciudadanos y simplemente como personas que sentimos el dolor que produce un accidente de esta magnitud.
Pero como trabajadora, también me hace pensar, investigar accidentes, siempre te hace reflexionar sobre las condiciones de trabajo y sobre las capacidades físicas y psicológicas de todos los trabajadores para desarrollar su puesto de trabajo. Es notorio que hay puestos de trabajo que se pueden desempeñar aunque el trabajador no se encuentre en su mejor estado físico-psíquico, pero hay otros puestos de trabajo con mayores riesgos, tanto para el trabajador como para las personas que dependen de él .
El caso del copiloto, según los datos que han facilitado los medios de comunicación, hasta ahora y suponiendo que fue un acto voluntario, el que el avión descendiera hasta su brutal choque, hace pensar, en que estos trabajadores deberían estar siempre en unas condiciones óptimas para realizar su trabajo, pero son humanos como todos, con lo cual deberían pasar más controles.
Recientemente he visto la película Relatos Salvajes, la cual empieza con una escena de unos pasajeros en un avión, donde todos conocen al piloto del avión, y el piloto desciende el avión para estrellarlo en el jardín de sus padres, falleciendo todos aquellos que de alguna manera habían afectado a la vida del piloto.
Al ver el gráfico del descenso del avión estrellado en los Alpes, la imagen es la misma, parece como que el piloto germano hubiera visto esta escena y se le hubiera quedado grabado en el cerebro y en su caso al sentirse solo en la cabina y ejerciendo el mando absoluto del avión decidiera lo mismo que en la película de Relatos Salvajes, incluso el día anterior en Barcelona viera dicha película, habría que investigar si el copiloto vio dicha película y le inspirara la secuencia última de su vida y la del resto de los 150 pasajeros del avión.
De todas formas sea lo que fuere, lo que llevo a dicho ser humano a dicha decisión en su lugar de trabajo, desde el punto de vista de la prevención, sería conveniente, que en aquellos trabajadores con una responsabilidad tan grande, como es el caso de los pilotos y copilotos, la salud psíquica, se comprobara y revisara diariamente. Es un caso aislado, aunque en los medios de comunicación parece que ya ha habido mas casos, pero podría ser el principio de otro requisito para este sector de trabajadores.
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